Sobre la llamada Ley de Segunda Oportunidad.

En el último número de la revista ADADE Empresarial se puede leer un artículo de nuestra compañera de ADADE Madrid, Anna Calduch, sobre la Ley se Segunda Oportunidad que es de notable interés. Reproducimos a continuación los últimos párrafos de dicho artículo que son las conclusiones del mismo, el artículo completo lo podrás leer en la revista que tenemos a disposición de todos los interesados en cualquiera de nuestras oficinas, en Almería:

Este Real Decreto-Ley era una de las medidas socioeconómicas más esperadas en los últimos tiempos y, aunque tarde, por fin ha llegado. La normativa en cuestión nos permitirá liquidar bienes para saldar parte de la deuda y aplicar quitas sobre el resto, mediante la dación en pago, así como, en última instancia, acogernos al beneficio de la exoneración del pasivo insatisfecho que se regula en el nuevo artículo 178 bis de la Ley Concursal, si cumplimos determinadas condiciones, en el caso de conclusión del concurso por liquidación o insuficiencia de masa activa.

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Sin embargo, en ningún caso afectará lo anterior a las deudas contraídas con Hacienda o la Seguridad Social, que son las más abundantes, cuando un autónomo se ve obligado a cesar su actividad. Aunque esta norma nos acerca un poco más a Europa, aún queda lejos, precisamente por la diferencia de trato que se da a las deudas públicas. También influirá, por dicho motivo, en la toma de decisiones a la hora de decidir si pagar prioritariamente las deudas públicas o las privadas. Por otra parte, el período establecido aquí para la exoneración definitiva es de 5 años y el FMI y la UE recomiendan que los plazos de pago no excedan de 3 años, por lo que también se produce un agravio comparativo.

Indicar también que los derechos de los acreedores quedan a salvo en el caso de que existan fiadores o avalistas, pues estos no quedan exonerados, por lo que es previsible que se generalice mucho la exigencia de avalistas en especial en los créditos con garantía personal.

Aun así, esta normativo supondrá un alivio para aquellos empresarios a los que les vayan mal las cosas y también para las personas físicas, que podrán utilizar la dación en pago y liquidar sus bienes, dejando zanjadas todas sus deudas y pudiendo volver a empezar, sin lastre, siempre cumplan con las condiciones que se establecen.